Casi ni empezó el día y yo ya tengo algo para contar. O más bien para transmitir. No se si es una enseñanza, un consejo, pero bueno, como sea.
Soñé que me pasa algo como la trama de la nueva novela “Un año para recordar”. Soñé una cosa y en un momento el sueño empezó de nuevo. Eran cosas estúpidas, va no estúpidas porque sería genial encontrar piedras brillantes valiosas junto a Nicolás Vázquez, pero bueno, la cuestión es que en el sueño como yo ya lo había vivido pero me daba miedo contárselo me hice la boluda digamos y dije mmm bueno acá puede haber, claro está que yo ya sabía que ahí iban a estar. A mi se me estaba repitiendo todo tal cual, pero qué pasó? Levanté la tapa de la canasta y lo único que había eran papas negras. Al rato llegó un amigo de Nicolás que abrió también la canasta y ahí sí. Ahora sí estaban las piedras brillantes dentro de la canasta. Tal cual como lo había “vivido” antes.
Quizás flasheo. Pero para mi la enseñanza es esta:
Uno no tiene que forzar al destino. Las cosas pasan por algo y cuando esas cosas no son buenas nos ayudan a crecer. A esperar. Y cuando eso que tanto esperábamos llega podamos disfrutarlo con más ganas.
Hace ya dos días que estoy esperando un mensaje que no llega. Hace dos días que me planteo a mi misma QUÉ CARAJO HAGO PENDIENTE DE UN CELULAR. Tan poco me quiero como para dejar manejarme por un celular? Y ya no me pone mal, que eso es lo más raro. Pero no niego que me da qué pensar. Es como que ya venía trabajando en mi cabeza que no era posible que algo tan genial suceda pero así y todo nunca perdí las esperanzas, hasta ahora. Siendo las 11.06 a.m. del Jueves 24 de Febrero de 2011 abandono todo tipo de ilusión/esperanza o espera hacia vos. NI NOS VIMOS men.

