Esa horrible sensación de que tenes TANTO para decir. Ese nudo en la garganta que hasta que no lo veas no se te va a desatar. Esa cosquilla en la panza que te saca las ganas de todo y esa voz en tu cabeza que no te permite pensar en otra cosa más que en él.
Sentirte una molestia cuando no recibís del otro lo que esperas. Sentirte una estúpida por como actuas y no sólo por eso sino porque en sima no se te dio como querías.
Nada de lo que esperabas está encaminado y aunque el destino puede jugarte una mala carta, te da la posibilidad de que le redobles la apuesta y saques el as que te guardó bajo la manga y te ganes todo el pozo. Uno NUNCA sabe...
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